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La importancia de “La previa”

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A las que se les hizo agua el hígado, no, no vamos a hablar de copete, aunque puede formar parte del tema de alguna manera. Esta vez hablaremos de la previa en el sexo.

Ya sea en una relación estable, comenzando una o teniendo un sano touch and go, es IMPORTANTÍSIMO hacer de la previa un buen trabajo; eso puede determinar el resultado para ambas partes, o al menos para ti, amiguita. 
Incluso a las que llevan un tiempo con alguien, pololeando, comiéndose, whatever!, es importante no perder el uso de la previa como método para mantener el romanticismo en la relación. 

La previa, sin más ni más, es el juego sexual antes de la penetración. El tipo de juego puede variar dependiendo de cada gusto, pero por lo general las mujeres solemos caer en ciertos puntos erógenos comunes, tales como: cuello, pechos, monte de venus, por citar los ejemplos más usuales. Puede que algunos hombres deban ser guiados hacia el camino de tu placer, pero eso no significa que sean malos amantes. Es más: ser guiados para muchos es un alivio, pues las mujeres somos criaturas que requerimos, por lo general, estímulos más físicos que visuales para excitarnos, y ello hace que se pierdan un poco. ¡A veces no saben por dónde partir! Por eso no tengas miedo y anímalo a explorar sin prisas, porque ambos pueden disfrutar mucho con unas ricas caricias. 

Querido macho: ya sea por desconocimiento o flojera, si no sueles tomarte tu tiempo para hacer gozar a la chica aquí te dejamos algunos tips que probablemente te serán de mucha ayuda. Recuerda que la práctica hace al maestro, y que lo básico pavimenta el camino hacia cualquier logro ;)

¿Cómo partir? 
Supongamos que están comenzando a sacarse la ropa. Luego de que le hayas quitado el aliento con un beso profundo, quizás desees comenzar a desplazarte hacia su cuello. Allí, bésala y tras un rato prueba dándole un poco de aliento cálido en la zona estimulada, pasando luego a unos cuantos mordisquitos juguetones en el lóbulo de su oreja. Si ella gime, tironea un poquito. Si tienen confianza o te anima a ser rudo, puedes tomar firmemente su pelo y jalar con cuidado; a veces es bueno ser algo brusco, mientras no parezca un ataque sino un baile mutuo. 

 Avancemos un poco más: los pechos. No me cabe duda que la gran mayoría de los hombres disfrutan y adoran los pechos. Puedes tomar uno y masajearlo, luego estimula especialmente el pezón. Usa tu pulgar e índice y gíralo lentamente como si fuera un botón; si ella responde bien y la ropa comienza a volar, te sugiero que uses la boca también. Succiona delicadamente, luego un poco más fuerte. Usa tu lengua y acaricia con ella; puedes usar también los dientes, pero con cuidado. 

Tus manos deben ser instrumentos dirigidos por tu deseo. Presta atención a las señales que tu pareja dé, y no tendrás problemas para irte guiando por ella. No temas equivocarte; experimentar puede ser muy estimulante. Si hay algo que no te gusta, un “preferiría” suena mucho mejor en esos momentos que un “no” directo, eso puede matar un poco la pasión (chicas, esto va también para ustedes). 

Ahora, trasladémonos hacia el “monte de venus”: una zona particularmente erógena, llena de terminaciones nerviosas y altamente estimulable. Un gran porcentaje de mujeres no pueden conseguir orgasmos sin acariciar esa parte, por tanto si aún tiene el pantalón puesto, un masaje en círculos o tipo “columpio” hará que se contraiga completa. La mezclilla es una tela perfecta para ese tipo de caricias, pues es firme pero al mismo tiempo tiene cierta flexibilidad con la cual podrás jugar. Si les gusta usar juguetes sexuales, pasar un vibrador encendido por encima de la mezclilla será una sensación de otro planeta. 

Adentrándonos un poco más hacia el coito —puesto que todo lo anterior es, en sí, un acto sexual—, si ya le quitaste la ropa interior y comprobaste que está húmeda o camino de ello, puedes utilizar su lengua y pasarla en su zona sur. Aquí puedes ser bastante firme, tanto de ser un huracán con tu boca como utilizar un poco los dedos de nuevo, con el afán de prepararla para recibirte —uñas bien cortas, por favor—. Puedes recorrer su perineo y presionarlo, con ello aumentarás su placer. 

Acaricia sus muslos al mismo tiempo que la saboreas. Aprieta sus glúteos. Muéstrale que la deseas, duro pero tierno a la vez (sí, es algo contradictorio, pero se puede). Entra cuando ella esté bien preparada y… bueno, esa parte ya es más simple. 

Algunas mujeres reconocen disfrutar incluso más de la previa que del acto sexual en sí, otras simplemente, por más que lo han intentado, no consiguen disfrutar sin dicha previa. De seguro que a más de alguna le ha pasado ¿verdad? No te sientas mal, es un hecho muy común. Las mujeres necesitamos mucha más estimulación que los hombres para conseguir un “gran O”. 

¡Y tú, hombre, no te hagas el loco! La previa puede ser un juego muy entretenido para los dos. A nosotras nos encanta un macho dispuesto a tomarse su tiempo para disfrutar.

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