calentura

No eres tú, soy yo: el remember que no debió ser.

11:27


Igual esa debe ser la frase más bitch de la vida; creo que no hay persona en este mundo que no la haya dicho o escuchado. Como que es imposible que te digan eso y no cagarte de la risa, aunque en el fondo te están pateando. 

A pesar de todo eso la siguen usando, pero no vamos a detenernos a analizar el perfil de zorrón que la usa porque, simplemente… ¡es tan boooring! 
Esta vez vamos a hablar de andar con ganas, y de las cagás que te mandas cuando eso pasa. 

Generalmente, las niñitas de iglesia como yo no solemos hablar de sexo, ni menos de tener ganas, porque son cosas pecaminosas. Just kidding! Pero ahora sí, siendo sincera, en general las mujeres culpamos a los hombres de pensar solo en sexo y resulta que nosotras también lo hacemos, solo que la frecuencia o intensidad depende muchas veces de la etapa del mes, porque sí, somos hormonales. 

 Después de estar sola un par de meses, y digamos sola, sola, sola, sin amigos con ventaja, ni salidas locas; en esa soledad en que te prometes que esta vez sí esperarás a que llegue tu príncipe azul, ocurrió que salí a tomar con un ex, en buena, como amigo, y sin intención de nada. Parece que el viento me afectó porque no tomé taaaaanto, el tema es que los flashes en mi cabeza gritan que terminamos en mi casa, en mi cama, en pelotas. 

A mi ex lo pateé yo, pero porque el weón me cagó con una pendeja cara de chula. El tipo nunca superó la cagá que se mandó, porque en el fondo… así bien en el fondo, sabía que la había embarrado hasta las patas. Siempre comparó a sus minas conmigo (parece que dejé la vara alta). 

Al otro día —porque hubo al otro día—estaba claro que no lo podía echar brutalmente de mi casa después de tirármelo. Mal que mal era mi ex, nos conocíamos hace años y muy BIEN. Total que el weón quería tomar desayuno y hacer como si los años y los daños nunca hubiesen pasado, entonces a mi me dio la “indiá” como dice una amiga y con mi mejor bitchface y tono suave le dije: “¿TE PODÍ IR?”. 

Pasaron unos minutos —quizás fueron solo segundos, pero en mi cabeza con caña fueron minutos— antes que reaccionara a mi pregunta. Finalmente, el loco obvio que se molestó y después de una latera discusión —no vale la pena siquiera recordarla, porque sus palabras rebotaban una y otra vez como pesadilla por las paredes—, tomó sus pilchas y por fin se fue. 

Conclusión: aquel ex que pateaste por infiel queda completamente descartado para un polvito rápido y satisfactorio.

También te podría interesar

0 comentarios

Con la tecnología de Blogger.

Escríbenos

foxyform